Sebastián Pantaleone

TOPO

Curaduría: Carlos Herrera

14/07 - 11/08/2017


Pasen y vean a la bestia desnuda.
El presente imperfecto de Sebastián Pantaleone no escapa a ciertas normas de lo salvajemente posado, mediado, filtrado y cropeado. La fotografía del hoy.
Su cuerpo desnudo y hambriento de mirada se posiciona ante la cámara de modo vulgar, como si la emergencia de sus ojos estuviera puesta en el futuro de lo cotidiano transformado en ruina del placer.
La soledad aparente es la reflexión canónica de una contemporaneidad que se descompone en el umbral de un disparo o de un punto de vista que en modo automático transforma al deseo en perversidad latente.
Esta acción fotográfica intimista a la que el artista se lanza salta el tapial de lo vulgar para evocar en sus gestos y posturas un pedido de amor, o bien para mostrarnos un catálogo del modo en el que a él le gusta ser amado, mirado. El resultado fotográfico que vemos guarda en sus impresiones la calidez, timidez y relajo vivencial de quien entiende a la perversidad amorosa como ritual hogareño y a lo vulgar como alimento del otro, tal vez, del arte.

Afirma sus patas al piso,
mea
como un salvaje paquidermo.
Jabalí.
Abunda, salpica el borde,
sacude la pija;
pendejos.
La guarda.
Amarillea su eslip.
Regresa a la cama,
se tira un pedo
y ríe como un niño de 8 años
se rasca el culo.
Duerme.

Carlos Herrera