Mario Córdoba

Karmacanción

06/2015


Mario Cordoba insiste con su cuerpo, insiste con el sonido e insiste con la luz. Karma canción es una instalación hecha de cuatro esculturas que han tenido una vida más autónoma pero que ahora están unidas por pasto, más de la misma arcilla de la que están hechas y gajitos de lazo de amor. Los sensores detectan el movimiento de las luces de led y generan sonidos que son como aullidos, letanías electrónicas de una materia primitiva.
Los ritos conjuran lo desconocido a través de una serie de reglas y protocolos que intentan tanto acercar eso otro inentendible (y entonces, más grande que lo humano) como mantenerlo en su condición de misterio. La repetición de los gestos y la persistencia de un estado revelan un ansia: querer una y otra vez algo que está más allá, algo que nos desconoce.
El lugar es el de una luz interrumpida que llena cavidades y un sonido que genera las cuevas aptas para la abstención del deseo. El lugar es un estado de pasmo extasiado. El lugar es el cuerpo. El lugar es lo que (se) une.
Karma canción trae la lejanía y encandila la reflexión.
(Somos seres de un único deseo, imposible.)

Mariana Lerner